Cómo salir de una hipoteca compartida en caso de divorcio

España es el segundo país de Europa con mayor tasa de divorcios. En nuestro país se registran una media de 400.000 rupturas anuales o, lo que es lo mismo, cinco cada minuto. Pero iniciar un proceso de divorcio no es una tarea sencilla, menos aún si tenemos una hipoteca compartida con nuestra expareja. En ese caso, ¿cómo debemos proceder? ¿Qué opciones tenemos para salir de una hipoteca conjunta?

Las opciones que tiene una pareja en proceso de divorcio para salir de una hipoteca compartida son básicamente tres: vender la propiedad y cancelar la hipoteca, negociar una dación en pago con el banco o realizar una novación hipotecaria en favor de uno de los miembros de la pareja.

Cómo salir de una hipoteca compartida en caso de divorcio - Ferco Gestión

Venta de la vivienda

Saldar el capital pendiente de la hipoteca conjunta con lo recaudado por la venta de la vivienda familiar suele ser la primera salida que se plantean las parejas en proceso de separación. Se trata, sin duda, de la opción más ventajosa para ambas partes. Y es que de este modo ambos cónyuges quedan liberados de la carga hipotecaria y de la vivienda, pudiendo comenzar de cero.

Si consiguen vender la casa por un importe superior a la hipoteca más los gastos, ambos pueden incluso obtener cierta rentabilidad de esta operación. Aunque, por otra parte, no es la opción más económica si hablamos en términos fiscales.

Eso sí, el proceso de venta de una vivienda suele alargarse en el tiempo, lo que es un verdadero inconveniente en caso de querer terminar con el proceso de separación lo antes posible.

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Novación de la hipoteca

Ante un proceso de divorcio, otra posibilidad es que uno de los dos miembros de la pareja se quede con la vivienda común. En este caso debe procederse a efectuar el cambio de titularidad de la propiedad y de la hipoteca en favor de uno de los cónyuges. Ambas quedarán en manos de uno de los miembros de la pareja, aunque éste deberá abonar una contraprestación a la otra parte como compensación por los pagos mensuales de la hipoteca efectuados conjuntamente durante el matrimonio.

El proceso es similar a una venta, aunque resulta más económico en términos fiscales. Eso sí, necesitaremos contar con la aprobación del banco para realizar la novación de la hipoteca. La entidad financiera será quien decida si el cónyuge que desea quedarse con la propiedad es lo bastante solvente como para afrontar el pago de la cuota de la hipoteca.

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Dación en pago de la vivienda

Otra alternativa es sentarse a negociar con el banco para intentar que se quede con la vivienda a cambio de saldar la deuda hipotecaria. Es decir, acordar con la entidad una dación en pago. De este modo, ambos cónyuges quedarán exentos de la deuda.

Sin embargo, si la deuda pendiente representa gran parte del valor de la vivienda, si la situación financiera de ambos miembros es suficiente como para poder hacer frente a la hipoteca o si en el contrato hipotecario están incluidos avalistas solventes, conseguir la dación en pago no será tarea fácil.