La libertad de las hipotecas sin vinculación

Cuando decides contratar una hipoteca el banco te ofrece una serie de productos vinculados a ella, como un seguro, una tarjeta de crédito, domiciliar una nómina o abrir un plan de pensiones. A cambio de la contratación de estos productos, la entidad bancaria te concede un interés más bajo del préstamo hipotecario (normalmente alrededor de un punto porcentual). Sin embargo, estos productos también aumentan el precio de la financiación, además de comprometerte con el banco a cumplir una serie de requisitos.

Las hipotecas sin vinculación permiten evitar ataduras con el banco más allá del préstamo hipotecario, y sus condiciones no dependerán de los productos que contrates. Eso sí, debes tener en cuenta que las hipotecas sin vinculaciones pueden tener un interés más alto, por lo que debes realizar una comparativa con otros préstamos hipotecarios con vinculación para determinar qué te conviene más.

Lo normal es que, para obtener las mejores condiciones, se tengan que contratar entre cinco y seis productos extra.

Ventajas de contratar una hipoteca sin productos vinculados

La principal ventaja de la hipoteca sin vinculación es que el banco no puede obligarte a cumplir una serie de condiciones para que el interés se mantenga bajo. Esto te da la libertad de contratar otros productos a través de otras entidades, ya que hacerlo no supondrá una subida del interés de tu hipoteca.

Con la hipoteca sin vinculación te ahorrarás los gastos que puedan suponer los productos contratados. Por ejemplo, los seguros pueden tener una prima mensual o anual y las tarjetas de crédito que algunos bancos ofrecen tienen un coste anual de mantenimiento.

Pero no olvides que ésta es una opción más, y que es posible que te convenga contratar estos productos. Sea como sea, debes realizar una comparativa para saber cuál es la mejor opción para ti.

La nueva ley hipotecaria pone límites a los bancos

Hasta hace poco, muchas entidades bancarias obligaban a suscribir sus productos para poder acceder a sus hipotecas. La nueva ley hipotecaria prohíbe las ventas vinculadas, pero no las combinadas. Es decir, los bancos podrán ofrecer bonificaciones por la contratación de sus productos, pero no utilizarlos como requisito para el acceso a sus hipotecas.

Esta nueva ley también obliga a los bancos a presentar una mayor transparencia en sus ofertas. Por ello, tendrán que facilitar a sus clientes dos ofertas: una correspondiente a la hipoteca bonificada y otra sin las bonificaciones. Así, facilitarán su comparación y ayudará a los clientes a decidir si merece la pena o no suscribirse a estos productos.

Si lo que quieres es conseguir las mejores condiciones en tu hipoteca, deberás tener en cuenta todas las opciones que tienes a tu alcance. Recuerda que el banco tiene sus propios intereses y sus ofertas buscarán siempre su mayor beneficio. Tanto si eliges una hipoteca con o sin vinculación, no dejes de informarte sobre qué te costará exactamente cada opción. Desde Ferco Gestión sabemos que es complicado tomar una decisión con tantas variables, por eso estamos a tu disposición para ayudarte y asesorarte durante todo el proceso, asegurándonos de que consigues las mejores condiciones.

Cómo salir de una hipoteca compartida en caso de divorcio

Cómo salir de una hipoteca compartida en caso de divorcio - Ferco Gestión

España es el segundo país de Europa con mayor tasa de divorcios. En nuestro país se registran una media de 400.000 rupturas anuales o, lo que es lo mismo, cinco cada minuto. Pero iniciar un proceso de divorcio no es una tarea sencilla, menos aún si tenemos una hipoteca compartida con nuestra expareja. En ese caso, ¿cómo debemos proceder? ¿Qué opciones tenemos para salir de una hipoteca conjunta?

Las opciones que tiene una pareja en proceso de divorcio para salir de una hipoteca compartida son básicamente tres: vender la propiedad y cancelar la hipoteca, negociar una dación en pago con el banco o realizar una novación hipotecaria en favor de uno de los miembros de la pareja.

Cómo salir de una hipoteca compartida en caso de divorcio - Ferco Gestión

Venta de la vivienda

Saldar el capital pendiente de la hipoteca conjunta con lo recaudado por la venta de la vivienda familiar suele ser la primera salida que se plantean las parejas en proceso de separación. Se trata, sin duda, de la opción más ventajosa para ambas partes. Y es que de este modo ambos cónyuges quedan liberados de la carga hipotecaria y de la vivienda, pudiendo comenzar de cero.

Si consiguen vender la casa por un importe superior a la hipoteca más los gastos, ambos pueden incluso obtener cierta rentabilidad de esta operación. Aunque, por otra parte, no es la opción más económica si hablamos en términos fiscales.

Eso sí, el proceso de venta de una vivienda suele alargarse en el tiempo, lo que es un verdadero inconveniente en caso de querer terminar con el proceso de separación lo antes posible.

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Novación de la hipoteca

Ante un proceso de divorcio, otra posibilidad es que uno de los dos miembros de la pareja se quede con la vivienda común. En este caso debe procederse a efectuar el cambio de titularidad de la propiedad y de la hipoteca en favor de uno de los cónyuges. Ambas quedarán en manos de uno de los miembros de la pareja, aunque éste deberá abonar una contraprestación a la otra parte como compensación por los pagos mensuales de la hipoteca efectuados conjuntamente durante el matrimonio.

El proceso es similar a una venta, aunque resulta más económico en términos fiscales. Eso sí, necesitaremos contar con la aprobación del banco para realizar la novación de la hipoteca. La entidad financiera será quien decida si el cónyuge que desea quedarse con la propiedad es lo bastante solvente como para afrontar el pago de la cuota de la hipoteca.

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Dación en pago de la vivienda

Otra alternativa es sentarse a negociar con el banco para intentar que se quede con la vivienda a cambio de saldar la deuda hipotecaria. Es decir, acordar con la entidad una dación en pago. De este modo, ambos cónyuges quedarán exentos de la deuda.

Sin embargo, si la deuda pendiente representa gran parte del valor de la vivienda, si la situación financiera de ambos miembros es suficiente como para poder hacer frente a la hipoteca o si en el contrato hipotecario están incluidos avalistas solventes, conseguir la dación en pago no será tarea fácil.